domingo, 11 de octubre de 2015

"Infiel" de Jesús Gutiérrez

Giró la llave con el mayor de los sigilos y entró como un ladrón en su propia casa. Se dirigió al baño en la oscuridad donde poder desprenderse de los restos de su traición. Si al menos hubiera podido lavarse como Dios manda… De puntillas, se adentró en la alcoba donde su esposa parecía dormir plácidamente. Casi conteniendo la respiración, se quitó la ropa, se puso el pijama y se metió en la cama que durante tantos años había sido su nido de amor. Se cubrió. Intentó por todos los medios no hacer ningún movimiento que pudiera despertarla y delatarle y se giró en torno a la mesilla de noche. Misión cumplida. Por esta vez pasaría.
Mientras tanto una lágrima silenciosa recorría el rostro de su esposa sin que él lo llegara a saber nunca.

Él no tardó en dormirse profundamente. Ella veló la noche aguantando el llanto.



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