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miércoles, 6 de enero de 2016

Origen de la palabra "cursi"


Empleamos este término para definir a algo o alguien que pretende ser fino y elegante sin serlo o hace uso de los sentimientos de una manera ridícula y o de mal gusto. Por ejemplo: "Ana puso a su perra un vestido rosa con encaje. ¡Qué cursi!" 

El origen de la palabra es realmente incierto, pero como siempre existen teorías, que aunque no están demostradas, sí son muy extendidas. 
José María Sbarbi, un sacerdote y filólogo gaditano, publicó en 1873 un recopilatorio de refranes en el que aventuraba a decir que el término procedía de la existencia de una familia francesa llamada "Sicur" y asentada en Cádiz. Debido a su forma en el vestir, pretenciosa y ridícula, se empezó a hablar de ellos empleando la metátesis "Cursi" (cambiando el orden de las sílabas) para evitar que se enteraran de que se referían a ellos. Este término se asoció rápidamente con tal significado traspasando fronteras. De cualquier forma, no se tiene constancia ni registros de tal familia en la capital gaditana. 

Posteriormente se realizaron en España sainetes haciendo alusión a unas hermanas venidas de París, las "Tesicur", características por su ridículo proceder y vestimentas en sus apariciones sociales. En dichas obras se realizan juegos de palabras hasta llegar a la palabra "cursi" para referirse a ellas. 

Otra teoría etimológica, procede del termino "silla" que en árabe es "kursi", el cual fue empleado con posterioridad como "trono" y con el tiempo y por analogía, a una persona de renombre, que a ojos de la plebe, vestía, actuaba y se comportaba de forma forzada y antinatural, dando el significado final conocido. 

jueves, 29 de octubre de 2015

Etimología de la palabra "Quiosco"

En los jardines turcos, algunos años después de la toma de Constantinopla (1453), era común la instalación de glorietas o de pequeñas casitas de recreo, llamadas kyösk o kusk, un nombre tomado del persa. El rey Estanislao de Polonia adoptó estos pabellones de jardín en el siglo XIX y pronto se extendieron por Europa. En Italia esta construcción se conoció como chiosco, en Inglaterra, como kiosk y en Francia, como quiosque, palabra que fue recogida en nuestra lengua y traducida como quiosco o kiosco. Kiosk aparece en inglés ya desde 1625 y quiosque, en francés desde 1654, pero sólo fue registrada en el Diccionario de la Academia en 1884.


martes, 27 de octubre de 2015

Origen de la palabra "Alirón"

La palabra ALIRÓN, termino que se utiliza tras la consecución de un título por parte del Athletic, tiene su origen en el pasado industrial y minero de Bizkaia.


A finales del siglo XIX se descubre en Bilbao, muy cerca de la ría, unas minas de hierro con una extraordinaria pureza de mena. Los ingenieros y directivos eran fundamentalmente ingleses. Entonces se trabajaba a destajo y el pago se hacía según la productividad de los picadores. De esa forma el salario era proporcional al grado de pureza del mineral extraído. El máximo correspondía a la calidad all iron (todo hierro). Esa etiqueta pasó a ser alirón. Esto originaba entre los mineros muestras de alegría ya que eran recompensados con una paga extra. En seguida se asoció con el deporte futbolístico, que los ingenieros ingleses habían traído a Bilbao. A principios de siglo ya se había compuesto el pareado: "Alirón, alirón el Athletic campeón".


El origen del pareado se debe a que unos hinchas que venían exultantes de un partido ganado, recalaron en el Salón Vizcaya, un cabaret de la calle San Francisco, donde una cupletista, llamada Teresita Zazá, cantaba una canción: "En España triunfa la canción del alirón/ y no hay chico deportista que no sepa esta canción./ Y las niñas orgullosas hoy le dan su corazón/ a cualquiera de los once del Athletic campeón/ Alirón, alirón, alirón, pon, pon, pon, pon". Los hinchas aportaron un final alternativo: "Alirón, alirón, el Athletic, campeón".


Sin embargo, la RAE, va por derroteros bien diferentes: 

Alirón: (Del ár. hisp. ali‘lán, y este del ár. clás. al'il‘lān, proclamación). O sea, que según la RAE, la palabra «Alirón» proviene del árabe, aunque esta acepción solo recibe un apoyo, nada desdeñable, por cierto: el de los académicos. 

Finalmente, otros aseguran que el alirón es una especie de trofeo que se otorgaba, en México, a los campeones de alguna disciplina. Se trataba del ala de un ave sagrada, que se decoraba y acababa llamándose «alirón».




Etimología de la palabra "Alcalde"

Del ar. clásico قاضٍ “qâḍi” – “juez”, manteniendo el árticulo determinado أل “al-” como sucede en otras palabras de orígen árabe. En esa lengua significa hoy en día el juez que aplica la “sharia” (Cadí).  De raíz “q-ḍ-y” está por lo tanto emparentada con el verbo قَضَى “qaḍâ” – “terminar, completar” pero también “decretar, determinar, decidir” y “juzgar, actuar como juez, decidir jurídicamente”.

https://etimologia.wordpress.com/2009/07/30/alcalde/


lunes, 26 de octubre de 2015

Etimología de la palabra "Tridentino"

Esta palabra nada tiene que ver con el tridente, aquella especie de arpón de tres puntas con que se suele representar a Neptuno, sino que proviene de Trento, la ciudad del norte de Italia erigida sobre un asentamiento que los romanos levantaron en el siglo III a. de C. A lo largo de su historia, Trento fue conquistada por godos, lombardos, francos, alemanes, austríacos y franceses, hasta que, con la unificación italiana, se convirtió en sede de los irredentistas, que propugnaban la anexión a Italia de varios territorios suizos y austríacos por razones étnicas. Ciudad de poco más de cien mil habitantes, Trento cuenta hoy con fábricas de maquinarias, de productos químicos y alimenticios, pero es famosa, sobre todo, por sus monumentos históricos, como la catedral de San Vigilio, construida en el siglo XIII, y, en especial, por haber sido sede del Concilio de Trento (1545-1563). En tiempos de los romanos, a los habitantes del asentamiento de Trento se les llamaba con el gentilicio tridentinus, heredado por el español como tridentino, que se aplica también a las decisiones eclesiásticas del Concilio de Trento.


Etimología de la palabra "Afrodisíaco"

Este sustantivo se aplica a las sustancias que tienen la propiedad de estimular el apetito sexual. Los griegos ya conocían el efecto de algunas hierbas como estimulantes sexuales y hacían con ellas infusiones, que llamaron aphrodisiakós. El vocablo surgió del nombre de la divinidad Afrodita, hija de Zeus y Dione, diosa del amor erótico y amante de Adonis. Según otra tradición, Afrodita era hija de Urano, cuyos órganos sexuales, extirpados por Cronos, cayeron al mar y engendraron a la diosa, que por eso se llamó ‘nacida de las olas’. En Roma, Afrodita fue identificada con la antigua divinidad latina Venus, de la cual pretendía descender la familia o gens Iulia, a la que perteneció Julio César. A pesar de que la palabra griega tiene más de dos mil quinientos años, el primer registro de afrodisíaco que se conoce en castellano data de 1867.


Origen de la palabra "Carnero"

Este nombre se aplica al macho de la especie ovina, pero los romanos reservaban el nombre latino agnus carnarius ‘cordero de carne’ para designar a los animales destinados a proporcionar carne (de caro, carnis). De esta manera, los latinos distinguían a estos animales de los moruecos, los ovinos machos destinados a la procreación, a los que llamaban aries. De este último vocablo (aries, arietis), se derivó ariete, una máquina militar que recuerda cómo los carneros machos luchan entre sí, golpeando sus cabezas. Cabe mencionar que los primeros arietes, usados para derribar portones y murallas, llevaban en su extremo una cabeza de carnero.


domingo, 25 de octubre de 2015

Etimología de la palabra "Estraperlo"

El casino Gran Kursaal se inauguró en San Sebastián el 15 de agosto de 1921 y era una de las grandes obras arquitectónicas que enorgullecían a ese balneario de la costa norte de España, cerca de la frontera con Francia. Pero duró poco: el dictador Primo de Rivera decretó la prohibición del juego el 31 de octubre de 1924, y el Gran Kursaal tuvo que cerrar sus puertas. El edificio, con su estilo cosmopolita y arrogante, fue destinado a diversas actividades hasta que, en 1935, hubo una infeliz tentativa de devolver al antiguo casino su brillo de la belle époque. Dos aventureros, David Strauss y su socio, apellidado Perlowitz, propusieron al gobernador donostiarra Alejandro Lerroux instalar allí una ruleta y reabrir la casa con el nombre de Estraperlo, una combinación de los apellidos de sus dueños, forjada sin gran esfuerzo de imaginación. En pocas horas se descubrió que el Estraperlo era una burda estafa, pues las ruletas estaban amañadas para que la banca ganara siempre, con lo que el Gran Kursaal fue clausurado en medio de un gran escándalo. Y como Strauss y Perlowitz habían recibido el apoyo de Aurelio Lerroux, el influyente sobrino del gobernador, el episodio fue hábilmente manejado por la oposición contra el gobierno de la Segunda República Española (1931-1936). En 1972, los propietarios del Gran Kursaal decidieron derribar el edificio, del que hoy se guarda escasa memoria, pero el escándalo de San Sebastián será siempre recordado por las nuevas palabras que a raíz de él se incorporaron a nuestra lengua: estraperlo, que significa ‘práctica ilegal’ o ‘comercio ilegal’; estraperlista, ‘el que practica el comercio ilegal’ o ‘estafador’, y hasta el verbo estraperlear, ‘practicar estraperlo’.


Etimología de la palabra "Adefesio"

Adefesio se deriva de la antigua locución adverbial ad Efesios, que proviene, a su vez, de las palabras latinas ad Ephesios (a los habitantes de Éfeso), nombre de una epístola de San Pablo en la que se aludía a las penalidades sufridas por el santo durante su peregrinación a esa ciudad de Asia Menor. Durante el tiempo que permaneció en Éfeso, San Pablo corrió serios peligros y en una ocasión estuvo a punto de ser asesinado por el populacho, incitado por mercaderes que vivían del culto a Diana Artemisa. El Diccionario histórico de la Real Academia se hizo eco de una leyenda etimológica: un sacerdote iba a leer una de las epístolas a los corintios, pero tomó, por error, la que San Pablo había dirigido a los efesios. Según esta creencia, hoy descartada, ésa es la razón por la cual las afirmaciones equivocadas se llaman ‘adefesios’.


Origen de la palabra "vudú"

Se trata de una creencia religiosa que es mayoritaria en Haití, pero que también se practica en Cuba, en Trinidad, en Brasil y en algunos lugares del sudeste de Estados Unidos, sobre todo en Louisiana. El vudú es una creencia sincrética que combina elementos del catolicismo y de religiones tribales de África. En el vudú se venera a un dios principal, el Bon Dieu, y también a los antepasados.
Como esta creencia es poco conocida, su nombre suele evocar diabólicos ritos tribales en los que un hechicero clava agujas en un muñeco para lograr que alguna víctima, tal vez a muchos kilómetros de distancia, sufra dolores horribles, ataques cardíacos o enfermedades incurables. El vudú se asocia con frecuencia a Haití, dado que los sanguinarios dictadores François y Jean-Claude Duvalier solían practicar estos rituales para amedrentar a sus víctimas.
La palabra proviene del vocablo africano Dahomey vodun, que significa ‘espíritu’.

Etimología de la palabra "tango"

El nombre del ritmo más popular del Río de la Plata está registrado en nuestra lengua desde 1837, acuñado por el etimólogo cubano Esteban Prichardo, y todo parece indicar que su origen es africano, nacido en alguna de las lenguas traídas a América por los esclavos. Sin embargo, debemos tener presente que ese tango primigenio poco tiene que ver con esta música típica rioplatense, inmortalizada por los uruguayos Carlos Gardel (cantor) y Gerardo Mattos Rodrígues (compositor). En efecto, en su Nuevo diccionario lunfardo, José Gobello recuerda que, hacia la primera mitad del siglo XIX, se llamaba tango a las reuniones de negros que bailaban al son de sus tambores. Para este autor, se origina en la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo portugués tanger, que significa ‘tocar un instrumento musical’. Sin embargo, el musicólogo brasileño Nei Lopes cree que el nombre de este ritmo proviene más bien de tangu, que en la lengua africana quimbundo designa un movimiento de la pierna en algunos tipos de baile, mientras que otros autores señalan la lengua sudanesa ibibio, en la cual se llama tamgu a una danza con tambores. Corominas se adhiere a la hipótesis del origen africano, pero señala ‘cierta danza llamada tangue que aparece en el siglo XVI en Normandía’, aunque él mismo admite que se trata de un vocablo de formación independiente. Como ocurrió con otras palabras de origen africano, es posible que tango haya entrado en Cuba y en Sudamérica de forma separada, aunque con el mismo origen. El tanguillo, que hizo furor en Andalucía hacia la segunda mitad del siglo XIX, parece haber llegado desde Cuba, país con el que esta región de España mantuvo siempre intenso intercambio cultural. Sólo fue en las postrimerías del siglo XIX cuando el ritmo sensual del tango empezó a hacerse oír en los arrabales de Montevideo y de Buenos Aires.


Etimología de la palabra "Jade"

Para los chinos, el jade era esperma seco del dragón, pero hoy sabemos que este nombre se aplica por lo menos a dos minerales: la jadeíta y la nefrita, que deben contener algunos agregados en forma de gránulos de fibras muy finas y entrelazadas para ser considerados jade. En ambos casos, es un mineral de color verde, claro a veces o muy oscuro en otras ocasiones. En Guatemala se encuentra uno de los yacimientos de jade más ricos del mundo, fuente de los colores más novedosos, como el jade Arco iris, el jade negro y el jade Oro galáctico, negro con incrustaciones naturales de oro, plata y platino. Con frecuencia se lo confunde con el azabache, que es, en realidad, una variedad de lignito negro brillante, fósil de una familia de árboles del período jurásico extinguidos hace unos sesenta millones de años junto con los dinosaurios. De esta confusión proviene el nombre de jade, formado a partir de la palabra latina gagates y de la griega gagatês, que se empleaba para designar, en realidad, al azabache, cuyo nombre en español se formó a partir del árabe hispánico zabag, del mismo significado en esa lengua.


Etimología de la palabra "Mariposa"

El nombre castellano de la mariposa, de historia tan colorida como sus alas, proviene de antiguas canciones y dichos infantiles que se referían a algunas de las ciento sesenta mil especies de insectos conocidos con ese nombre y las llamaban a posarse con versos tales como «María pósate, descansa en el suelo». Los ingleses prefirieron llamarlas butterfly ‘mosca de la leche’, un nombre parecido al que le dieron los alemanes, Milchdieb ‘ladrona de leche’; los franceses, papillon, del latín papilione, y los portugueses, borboleta, del antiguo belbellita, formado a partir del latín bellus ‘bueno’, ‘bonito’.


sábado, 24 de octubre de 2015

Etimología de la palabra "Etiqueta"

Es el nombre del protocolo o ceremonial que 'se debe guardar en las casas reales y en actos públicos solemnes', según explica la Academia en la primera acepción de su diccionario. Esta añeja definición no es muy diferente de la segunda, que se refiere 'a la ceremonia en la manera de tratarse las personas particulares o en actos de la vida privada'. La palabra proviene del francés "étiquette", lengua en la cual este vocablo se emplea desde el siglo XIV. Tanto en francés como en español, el término significa también 'rótulo que se adhiere a un objeto para identificarlo'. Este último es anterior al que mencionamos en primer término; en la corte de Carlos V, el ceremonial seguía una serie de reglas que permanecieron inalteradas durante un siglo, puesto que estaban establecidas en etiquetas (rótulos) cuyas indicaciones se seguían rigurosamente paso a paso.En francés, étiquette se había derivado de estiquette y provenía de stikkan que, en la lengua de los francos, significaba 'fijar un cartel con una noticia en un lugar público'. Étiquette pasó también al inglés ticket, que inicialmente significó 'anotación breve' y que hace algunas décadas ingresó a nuestra lengua bajo la forma tique, con el sentido de 'billete' o 'boleto'. En inglés también se usa sticker (etiqueta adhesiva).


Etimología de la palabra "Flecha"

En las lenguas prehistóricas indoeuropeas, las palabras vinculadas con la idea de volar se formaban a partir de la raíz pleuk-, que dio lugar a los vocablos germánicos fleugan ‘volar’ y fleugon ‘insecto volador’. De estas palabras se derivó en francés antiguo fliche, actualmente flèche ‘flecha’. En la lengua de los francos fliukka significaba volador y en neerlandés antiguo, vliecke (así como en alemán moderno fliegen) era volar. En inglés, la raíz indoeuropea dio lugar a fly ‘mosca’ y a to fly ‘volar’, y también a flight ‘vuelo’. El español tomó el francés flèche para formar inicialmente frecha (Nebrija, 1495), y más tarde, flecha, que fue sustituyendo al vocablo autóctono saeta (del latín sagitta).


Etimología de la palabra "Bejamín"

El benjamín es el miembro más joven de un grupo, o el menor de los hermanos de una familia, en alusión a Benjamín, el menor de los hijos de Jacob y el predilecto. Según el Antiguo Testamento, Benjamín había sido llamado al nacer Benoní por su madre, Raquel, quien murió después del parto. El nombre significaba ‘hijo de mi dolor’, pero Jacob cambió su nombre por el de Benjamín, equivalente a ‘hijo del buen augurio’. En algunos países hispanohablantes, la palabra se emplea también como nombre de los adaptadores para enchufes eléctricos, tal vez por su pequeño tamaño.


lunes, 28 de septiembre de 2015

Origen de la expresión "Mucho ruido y pocas nueces"

Metafórica alusión aplicada a aquellos casos en que hay demasiados preparativos o alardes y las consecuencias o los contenidos son pobres o bien no alcanzan a satisfacer las  expectativas. Dicen que nació en 1597, en una estrategia usada por el capitán Hernán Tello de Portocarrero para que sus tropas españolas pudiesen ingresar en Amiens, durante las guerras de Flandes. El militar habría arrojado intencionalmente unas canastas llenas de nueces en el ingreso principal a dicha plaza enemiga, provocando mucho ruido y la distracción de los vigilantes. Lo dicho no está corroborado por los historiadores, si bien es real que la toma de Amiens fue insólita. Dicha frase, además, fue el título de una obra del afamado dramaturgo británico William Shakespeare (1564-1616), quien la escribió allá por 1600. En ella se critica el acartonamiento de la sociedad italiana de la época (la escena se desarrolla en Messina), cuando las formalidades ocupaban un irritante lugar de privilegio.


domingo, 27 de septiembre de 2015

Origen de la expresión "Armarse la de San Quintín"

Muy utilizada para describir un gran alboroto, una discusión muy fuerte o una contienda violenta. Ocurre que el 10 de agosto de 1557, tropas españolas enviadas por Felipe II (1527-1598), al mando de Manuel Filiberto (1528-1580), duque de Saboya, entraron en Francia desde Flandes y atacaron con fiereza la plaza de San Quintín, derrotando estrepitosamente a los ejércitos franceses de Coligny y Montmorency. Si bien España sufrió muchas bajas, el rey Felipe II quedó muy satisfecho con la victoria y, para conmemorar semejante triunfo, mandó erigir el templo de San Lorenzo de El Escorial, una maravilla arquitectónica, rindiendo también homenaje al santo de la fecha en cuestión.


Origen de la expresión "Meter la pata"

Y hablando de ‘meter la pata’ esta es una de esas frases hechas, y de uso muy común por parte de muchísima gente, cuyo origen etimológico nos guarda una pequeña sorpresa, debido a que la mayoría de nosotros estábamos convencidos de que la ‘pata’ a la que se refiere la expresión era la extremidad de un animal. Pero no, nada tiene que ver con fiera alguna, sino que el protagonista del dicho es nada más y nada menos que el mismísimo ‘diablo’, ya que resulta que en sus orígenes, la expresión era era ‘mentar a Pateta’(nombrar al diablo) y no ‘meter la pata’ tal y como la conocemos y decimos actualmente. Desde bien antiguo el término ‘Pateta’ se utilizó para referirse al diablo, tal y como recoge el Diccionario de la RAE.
Mentar a Pateta era síntoma de mala suerte, de llamar al infortunio, siendo muy popular y ampliamente utilizado, por lo que sufrió una lógica transformación con el transcurrir de los años debido al boca a boca y popularización en el lenguaje cotidiano, cambiando el original ‘mentar’ por ‘meter’ y a ‘Pateta’ por la ya mencionada ‘pata’.
De ahí que cuando ‘metemos la pata’ en algo (o sea, cometemos una torpeza inoportuna) ésta no es más que una travesura realizada por el mismo diablo, quien se está inmiscuyéndose en nuestros asuntos.